dissabte, 31 de març de 2012

Carta de un estudiante a Ken Robinson

Aquí estoy, sentado en silencio en mi habitación, incapaz de dormir. Son las seis de la mañana y se supone que me encuentro en la época de mi vida que tiene que transformarme para siempre. En unas semanas me habré graduado y la universidad parece ser el mayor tema de mi vida ahora mismo.. y lo odio. No es que no quiera ir a la universidad, es solo que acaricio la idea de hacer otras cosas que no repriman mis ideas. Estaba muy seguro de lo que quería hacer y a lo que quería dedicar todo mi tiempo, pero parece ser que, según todos los que me rodean, para tener éxito en la vida es necesario sacarse un doctorado o conseguir un trabajo aburrido. A mí no me parece buena idea dedicar todo tu tiempo a algo aburrido o carente de sentido. Esta es la única oportunidad de mi vida... Esta es la única vida que voy a tener , y si no tomo una decisión drástica, nunca tendré posibilidad de hacerlo. Odio que mis padres, o sus amigos, me miren de forma rara cuando les digo que quiero hacer algo totalmente distinto al trillado trabajo relacionado con la medicina o los negocios.
   Por casualidad, encontré un vídeo en el que salía un tipo hablando acerca de ideas que hace tiempo me rondan por la cabeza y me puse totalmente eufórico... Si en el futuro todo el mundo quisiera ser farmacéutico, tal vez trabajar en el campo de la medicina no se considerará una profesión tan prestigiosa. No quiero dinero, no quiero tener un coche asquerosamente "caro". Quiero hacer algo significativo con mi vida, pero raras veces consigo el apoyo de nadie. Solo quiero decirle que ha hecho que vuelva a creer que mis sueños pueden hacerse realidad. Como pintor, dibujante, compositor, escultor o escritor, le doy las gracias de verdad por darme esperanzas. Mi profesor de arte siempre se queda mirándome cuando hago algo diferente. Una vez derramé el agua donde  se limpian los pinceles por encima del cuadro del que mi profesor me había dicho que estaba completo y listo para ser evaluado. ¡Madre mía!, cómo le hubiera gustado ver la cara que puso. Está claro que en el colegio te ponen límites, y yo lo que quiero es liberarme y plasmar las ideas que se me ocurren a las tres de mañana. Odio dibujar simples zapatos viejos o árboles y no me gusta la idea de obtener una licenciatura en arte. ¿Desde cuando se tiene que "evaluar" el arte? Me apuesto algo a que si Pablo Picaso hubiese entregado una de sus obras a una vieja profesora de arte, esta habría puesto el grito en el cielo y le habría suspendido. Le pregunté a mi profesor si podía incorporar la escultura al lienzo, entrelazarlos y hacer que mi escultura diera la impresión de que la pintura estaba viva y acercándose poco a poco al espectador... ¡Su respuesta fue que no estaba permitido! Voy a hacer un AP Art Studio durante mi último año y ¿me dicen que no puedo hacer arte tridimensional? ¡Es de locos! Necesitamos que personas como usted vengan a New Jersey y den un par de conferencias acerca de esa cosa menospreciada llamada creatividad.
   Me duele que cada vez que digo que quiero ser artista, lo único que recibo sean risas o caras serias. ¿Por qué uno no puede hacer aquello que le apasiona? ¿Acaso la felicidad está en una mansión, una televisión de pantalla gigante, mirar pasar rollos de papel llenos de números mientras te encoges de miedo cuando S&P baja un punto?... Este mundo se ha vuelto un lugar superpoblado, temible y competitivo. Gracias por los diecinueve minutos y veinte segundos de pura verdad. ¡Gracias de corazón!


Este texto es un fragmento del libro "El elemento" de Ken Robinson. Y recoge una carta que un estudiante escribe al autor del libro, que es un reconocido educador que pone en cuestión el modelo actual de enseñanza.
El siguiente vídeo introduce algunos elementos interesantes para seguir reflexionando sobre el modelo educativo:

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