dimecres, 4 d’abril de 2012

La creatividad se aprende

La buena noticia es que la creatividad se puede aprender, igual que se aprende a leer. 

Ken Robinson en su libro El Elemento nos invita a buscar "el elemento", es decir aquello que nos motiva y nos permite desplegar nuestras capacidades y nuestra pasión. 
Robinson plantea que las 4 condiciones para ser creativos y estar en nuestro elemento son:
 1. Buscar y escoger lo que nos motiva. Nuestro "elemento". 
 2. Desarrollar lo que hacemos con pasión. Puede ser que tengamos talento para diferentes cosas, pero cuando estamos en el elemento se nota porque nos apasiona.
 3. Disciplina para aprender. 
 4. Actuar y arriesgarse aunque pueda salir mal. Porque de los errores se aprende. 

Otras ideas del libro son: 

1.- La inteligencia humana y la búsqueda del elemento: el autor plantea que, mas allá de los diferentes tipos de inteligencia humana, es importante distinguir tres rasgos de la inteligencia. Primero, que la inteligencia es diversa, expresándose de maneras distintas y en dominios distintos. En segundo lugar, es dinámica, su expresión y evolución es no lineal y fluye de distinta manera y en distintos medios. Por último, la inteligencia es distintiva o sea que se expresa de una manera única en cada uno de nosotros constituyendo un suerte de huella digital. Por todo lo anterior, lo caminos de cada uno para descubir su elemento pueden ser muy diferentes y no compatibles con las formas estandarizadas comunes en la educación formal. 

2.- La importancia de las tribus: nos desempeñamos en distintos dominios y en diferentes campos (espacios sociales en los que compartimos nuestra actividad con otros). Encontrar los campos adecuados, estas tribus con quienes compartir la pasión por una práctica determinada, puede ser de gran importancia por tres razones. En primer lugar, nos ayuda a validar nuestra inclinación, no estamos solos con nuestra pasión. Un segundo aspecto es el de encontrar inspiración en nuestros compañeros de tribu. En tercer lugar, compartir el espacio de una tribu nos permite desplegar sinergias con otros miembros que nos pueden llevar a nuevos terrenos en nuestra práctica. 

3.- Las barreras que podemos encontrar: en la búsqueda de nuestro elemento podemos encontrar tres barreras. Están las barreras personales, nuestras propias interpretaciones y nuestra autovaloración pueden separarnos de nuestro elemento. También podemos econtrar barreras sociales, vinculadas con nuestros grupos de pertenencia (familia, amigos, etc.) que, por ejemplo, podrían condenar nuestra actividad o inclinación, por separarse de lo que el autor llamar el “pensamiento de grupo”. Muchas veces las personas se alejan de ciertos grupos de amigos o de sus familias para poder abrazar su elemento. Finalmente, podemos encontrar barreras culturales, vinculadas con la brecha de sentido común que puede existir entre nuesta elección y las prácticas dominantes en nuestra cultura. Muchas veces las personas cambian de país para poder desplegarse. 

4.- El importante rol de los mentores y coaches: Disponer de un mentor, alguien que por su experiencia pueda ayudarnos a encaminarnos hacia nuestro desarrollo, es importante porque nos puede aportar las siguientes ayudas. El reconocimiento, dado que el mentor puede ver con claridad aspectos de nostros mismos que se nos escapan. Aliento para seguir adelante en los momentos de desafío. Facilitación para poder encontrar las maneras de superar atolladeros. Y también desafío para movilizarnos a superar nuestros propios estándares. Por lo anterior, los coaches como movilizadores de la exploración de nuevas posibilidades de acción y producción de resultados son una contribución importante en este sentido. 

5.- Educación “elemental”: Robinson nos plantea algunos ejes de una transformación educativa orientada a ayudarnos a descubrir nuestro elemento y desplegarnos en él. En primer término, la educación debería, según él, eliminar la jerarquía actual de materias, y no elevar la jerarquía de algunas disciplinas por encima de otras, esto atenta contra el principio de diversidad. En segundo lugar, tenemos que desafiar la idea de materias separadas, esta idea de compartimientos estancos ofende el principio de dinamísmo de la inteligencia. Por último, el currículo debe personalizarce, las formas de aprender de las personas son muy diversas, no tenerlo en cuenta atanta contra el principio de la singularidad. 

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