dijous, 21 de juny de 2012

CHARLA SOBRE RELACIONES FAMILIARES EN LA PRISIÓN DE LLEDONERS

El sábado 18 de febrero estuve en la prisión de Lledoners, era la primera vez en mi vida que entraba en una cárcel. Puertas que se abren y se cierran, funcionarios que te acompañan, equipajes que se revisan..... Una experiencia novedosa y excitante para mí.

Mi deseo era compartir una charla-coloquio con los internos que tuvieran interés en saber sobre la influencia de la red familiar en nuestra vida cotidiana y en nuestro sentir más profundo. Una veintena de hombres se sentaron en círculo con actitud expectante y respetuosa, dispuestos a escuchar y a participar. Yo me integré en el círculo, me sentía inquieta, muchas miradas.... Respiré, me presenté, les pedí que se presentaran ... y poco a poco fuimos conectando.




Mi nacimiento, los padres que me dan la Vida, los abuelos que dan la Vida a los padres, los bisabuelos que dan la vida a los abuelos.... La red familiar, la familia de origen que nos sostiene y nos da un lugar en el mundo, un lugar de pertenencia. De allí partimos, de ella nos nutrimos para luego abrirnos al mundo que nos rodea. A ella somos fieles, en lo profundo. A menudo los sucesos del día a día nos distraen, nos alegran, nos enojan, nos enfrentan, .... Muchos de nosotros nos enfadamos con la Vida, por lo que nos toca vivir, por las pruebas que hemos de superar,... El destino nos viene a buscar, nos vemos impulsados a tomar decisiones, a ejecutar acciones desde un lugar que no alcanzamos a comprender. Las decisiones importantes las tomamos con el corazón, desde el deseo de ser fieles a nuestros Anteriores, con la intención de recordar, de mirar a aquellos que fueron excluídos o que tuvieron un destino difícil en nuestro sistema familiar. Poder dejar los asuntos de los Anteriores con ellos, sin juzgarlos, sin salvarlos.... mirándolos con una mirada respetuosa, nos libera de las cargas emocionales que no nos pertenecen y que restan vitalidad a nuestra Vida. Poder sentir la fuerza y la presencia de nuestro sistema familiar a nuestra espalda, nos ayuda a sentirnos enraizados, a mirar hacia nuestra propia vida de una manera más liviana, vital y entusiasta, agradeciendo lo recibido, honrando a nuestros Anteriores y ofreciéndoles una vida propia y plena.

Compartiendo vivencias personales, planteando dudas, ampliando la mirada, visualizando a nuestro niño interior y a nuestro sistema familiar,..... fuimos profundizando juntos en el río de las emociones, de los recuerdos, de los deseos, de los sueños.... Pudimos sentirnos únicos y acompañados al mismo tiempo, respetados, escuchados y mirados.

Fue para mí una experiencia vital y gratificante, sentir esa energía masculina, la fuerza y la sensibilidad, la confusión y la sencillez, la valentía y el miedo.... Sentirme allí, formando parte, siendo una más....

Gracias de todo corazón.

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