diumenge, 12 de febrer de 2017

LA AUTONOMÍA DEL NIÑO: UNA CONQUISTA PERSONAL

El bebé nace en un estado de dependencia absoluto del adulto, hasta tal el punto que, si fuera abandonado a su propia suerte sin cuidado alguno, el bebé irremediablemente moriría.
La biología nos dota de un programa evolutivo casi perfecto que tiene como punto de partida la vinculación profunda con la madre o cuidador/a que seguriza y satisface al bebé arraigándolo a la vida y abriéndolo a la conquista del placer y de la comunicación. A partir de aquí continúa un camino de exploración y experiencias vitales que conducen al niño, de manera natural, a la conquista progresiva de su autonomía personal.

La madre o cuidador/a atenta y sensible, va ampliando de manera intuitiva los márgenes de seguridad desplegados para que el niño pueda lograr las ansiadas conquistas.
El niño necesita del permiso, de la buena mirada y de la aprobación del adulto para aventuratse en sus logros. Cada niño tiene su propio ritmo, que tiene que ver con sus capacidades y con su  biografía personal.

La autonomía se conquista, no se impone; como padres no nos corresponde empujar al niño, ni frenarlo u obligarlo.... estas son interferencias en el desoarrollo evolutivo natural del niño. Nuestra experiencia no le vale al niño, él tiene que explorar a través de la suya propia.

La conquista se hace a través del cuerpo y de las vivencias. Nosotros estamos al servicio del niño, nuestra misión es poner a su alcance los recursos necesarios para que él pueda abastecerse de manera libre, siguiendo su guía y su motor interno, en armonía con su propia esencia.

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