dimecres, 6 de juny de 2018

ENTRE LA DEPRESIÓN Y LA ANSIEDAD: UN PRESENTE PLENO

En el camino del vivir voy transitando etapas y voy construyendo mi biografía personal. Si miro hacia atrás me encuentro con el pasado, con lo ya vivido y explorado, y si miro hacia delante me oriento hacia el futuro, hacia todo aquello que todavía no he alcanzado y me es desconocido.

Cuando miro de manera insistente hacia el pasado me centro en el recuerdo, que puede estar teñido de añoranza, o de dolor, o de gratitud.... el deseo o el anhelo de lo que fue y que ya no es me puede llevar a la nostalgia y a la tristeza, y si esta última se hace muy acusada me puede llevar a la depresión.

La depresión me permite recogerme, retirarme del mundanal ruido, pero mi energía vital es tan baja que me oriento hacia la oscuridad, hacia el vacío, hacia la muerte. Desde esta posición no puedo construir, sólo sobrevivir. Si miro y me enfoco hacia atrás no puedo caminar hacia delante, y así el presente se hace pesado e insostenible.

Cuando de manera insistente miro hacia delante sin poder gozar del momento presente a menudo es el miedo el que me impulsa a hacerlo, necesito anticipar lo que va a suceder, necesito estar preparado para ello, evitar la sorpresa o estar desprevenido. Si el miedo se hace muy acusado me puede llevar a la angustia y a la ansiedad.

La ansiedad me impide vivir las experiencias presentes desde la serenidad y la calma, me lleva a estar en un estado de alerta permanente  y mi sistema nervioso se dispara, puedo tener dificultades para dormir, para tomar decisiones, para concentrarme en las tareas de la vida cotidiana...

La resolución está en el presente, en el aquí y ahora, en lo que me está sucediendo a cada instante. Necesito tomar mi pasado, decir sí a lo vivido y asentarme sobre todo lo explorado, mi experiencia viene de allí. Todo lo vivido ha valido la pena, aunque a veces hubiera preferido otro itinerario más liviano, o más colorido, o más tranquilo y segurizante .... Vengo de ese lugar y lo tomo.

Necesito situarme en el presente y apoyarme en él, es el único que existe, el único real. Es importante que pueda entregarme a él desde la conciencia, la sensorialidad y el compromiso, es el único lugar donde puedo agarrarme y donde puedo construir y crear, es la oportunidad que me es dada y que merece la pena ser tomada.
Y por último es necesario que me oriente hacia el futuro próximo, que mire hacia delante para ver los obstáculos del camino y para poder aprovechar las oportunidades que me muestra y que yo escojo. Así me hago responsable de mi vida y la tomo con gusto, y así la agradezco, le doy valor y la pongo al servicio de la Vida y del Amor.

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